Nuevos expedientes legales de los Cinco Cubanos:

En sus expedientes legales, presentados en febrero a la corte federal en Miami, dos de los Cinco Cubanos – Fernando González y Ramón Labañino-respondieron con fuertes argumentos a los fiscales de EE.UU. acerca de por qué sus sentencias-y las de sus compatriotas, los Cinco Cubanos – deben de ser revocadas.

En el centro de sus recursos de habeas corpus para la apelación se encuentra la apabullante revelación de que muchos periodistas de Miami que vilipendiaron a los Cinco durante su juicio, en los años 2000-2001, se encontraban en las nóminas de pago del gobierno de EE.UU., el mismo gobierno que estaba acusando a los Cinco.
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Plataforma Pastoral por la unificación familiar de Los Cinco

Roberto, Irma, Rene

Roberto, Irma, Rene

Isis María Allen – Radio Habana Cuba.- Por la unificación familiar de los cinco antiterroristas cubanos víctimas del injusto proceder de las autoridades estadounidenses y la unidad de la familia cubana, fue creada la Plataforma Pastoral de la que forman parte, la mayoría de las más importantes tendencias religiosas en la isla, distinguida por la diversidad y fraternidad entre quienes profesan los diferentes credos.

Iglesias cristianas y sus instituciones ecuménicas, judíos, yorubas, islámicos, budistas, yogas, espiritistas, y otras manifestaciones de fe religiosa, concurren en esta plataforma que demanda la intervención del Presidente de Estados Unidos Barack Obama, para que Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, sean liberados y que, junto a René González, puedan regresar a Cuba junto a sus familiares.
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Tony Guerrero: Mi rutina diaria

Antonio Guerrero

Queridos amigos:

Marianna es diferente a Florence. Ya les he contado algunas de esas diferencias, aunque es una prisión federal como otra cualquiera, con sus regímenes estrictos, sus limitaciones y sus tensiones.

Pero yo quisiera explicarles cómo es mi rutina diaria, por una parte para responder a tantas inquietudes de los amigos sobre el tema y además para que comprendan por qué se me dificulta muchísimo, como también resulta a mis hermanos, responder a todos sus mensajes y cartas.

A las seis de la mañana abren las puertas de las celdas, los fines de semanas una media hora más tarde.

Yo me despierto sobre las 5 y 30, como una vez les conté, ya por hábito, por un despertador de mi cuerpo.

Trato en cuanto abren de ocupar una de las tres capacidades para usar este servicio, pero no soy el único con esa intención y muchas veces ya debo hacer una cola de varias personas para por fin poder sentarme a leer y responder los mensajes más urgentes. No tengo mucho tiempo, porque entre las 6 y 30 y las 6 y 45 ya están llamando para el desayuno en el comedor de la prisión, y hay que salir con el movimiento de 10 minutos que corresponde a cada dormitorio.

René González y Alan Gross: la velocidad y el tocino

Por Machetera*.- Supongo que en Latinoamérica la comparación explícita de la lengua inglesa entre “apples and oranges” es “peras y manzanas”. En cualquier caso, lo que ambas lenguas manifiestan con ellas es una imposibilidad semántica.

En España, las variantes comparativas de este tipo son más divertidas: “No hay que confundir el culo con las témporas”, “la gimnasia con la magnesia” o “las churras con las merinas”.  A la izquierda, una oveja churra; a la derecha, una merina Pero, por el momento, cuando pienso en la comparación entre el cubano René González y el yanqui Alan Gross prefiero esa otra expresión peninsular de que “no hay que mezclar la velocidad con el tocino”, porque se basa en lo irracional, en lo absurdo, y no hay nada más absurdo que la analogía entre estos dos hombres que Washington está tratando de “vendernos” a través de sus medios imperiales de comunicación.

Tomemos, por ejemplo, el reciente artículo de Jay Weaver en The Miami Herald. Nada más enterarse de que la jueza Joan Lenard había ordenado que se le concediese a René González una tregua de dos semanas en su libertad condicional para que visite a su hermano, moribundo en Cuba, Weaver descolgó el teléfono e hizo lo que hoy en día se considera periodismo: pulsó el botón que marca automáticamente el número de Maggie Khuly para pedirle su opinión.

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