Mensaje de Antonio Guerrero al pueblo de Cuba

antonio-guerrero-5 Queridos amigos:
No era necesaria toda la violencia que se empleo en nuestro arresto.
Eran exactamente las seis de mañana cuando derribaron la puerta de la casa de Maggie, ubicada en un callejón del poco poblado Cayo Big Pine.

Recuerdo la luz potente de una linterna alumbrándome a los ojos y varias armas de todo tipo apuntando a mi cuerpo, al tiempo que me ordenaban tirarme al suelo boca abajo y poner las manos en mi espalda. Había allí más de una veintena de hombres y mujeres armados.
Me metieron en un auto, sin vestir, con esposas apretadas a más no dar que mantenían mis brazos en la espalda, y pusieron el aire acondicionado a la medida más elevada. Me condujeron a las oficinas del FBI en Key West y por el camino un oficial, con saña, me presionaba con preguntas.

Todo respondía a un plan, porque en Key West todo estaba cerrado. Luego me llevaron de regreso a Big Pine y de ahí Cuartel del FBI en Miami, donde me sometieron a otro interrogatorio. Al no acceder a responder me trasladaron al Centro de Detención Federal. Fue el comienzo de 17 meses de castigo en celdas del llamado hueco. Aquel 12 de septiembre y por varios días, solo nos dieron una colcha y un rollo de papel sanitario.
Un amigo mío acostumbraba a decir: "Las comparaciones son malas", y yo veía mucha razón en sus palabras. Así que no trato de comparar.
El mes pasado, en Noruega, fue finalmente sentenciado aquel terrorista, un noruego ultraderechista de 33 años llamado Andrés Behring Breivik, que "el 22 de julio de 2011 mató a 77 personas, ocho de ellas en un atentado con bomba contra la sede del gobierno de Oslo, y otras 69, principalmente adolescentes, en un tiroteo contra el campamento de verano de la Juventudes Laboristas en la isla de Utoya, disfrazado de policía". Recibió la pena máxima: 21 años de cárcel.
En nuestro caso, sin haber cometido delito alguno; sin jamás haberse podido probar, porque es improbable, porque somos inocentes, los cargos de espionaje y asesinato; sin jamás haber tenido un arma en nuestro poder, lo cual no hacía falta porque actuábamos con paz, sin la más mínima violencia, contra el terrorismo, fuimos arrestados de forma extremadamente violenta, fuimos sometidos a un aislamiento inhumano y fuimos sentenciados a cadenas perpetuas, las máximas sentencias, y enviados a las penitenciarías mas rudas del sistema federal.
Hoy, 12 de septiembre, se cumplen 14 años de prisión.
Ustedes, amigos, terminarán un día con esta colosal injusticia.
Cinco abrazos
¡Venceremos!

(Redacción Digital Rebelde)

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