Carta a Obama desde los Pirineos

Jacqueline Roussie es profesora retirada y miembro del Comité por la Libertad de los CINCO

Por Jacqueline Roussie*/Foto Virgilio Ponce-Martianos-Hermes-Cubainformación.-

1º de marzo de 2011.

Señor Presidente Obama

The White House

1600 Pennsylvania Avenue NW

Washington DC 20500

Señor Presidente,

Hace cincuenta años, el 03 de febrero de 1962, J. F. Kennedy decretaba oficialmente el bloqueo contra Cuba. Fue una medida criminal, debido a que la gran isla del Caribe dependía en gran medida de los Estados Unidos, tanto por las importaciones como por las exportaciones.

Doblegar a Cuba había sido un asunto de la campaña electoral para la sucesión del Presidente Eisenhower, donde R. Nixon y J. F. Kennedy rivalizaban de ingeniosidad para sucederle. Para los Estados Unidos, se trataba de “liquidar el foco de infección revolucionario que podía hacer metástasis en el cuerpo de América Latina“.

El terreno para la lucha anticastrista fue bien preparado por Eisenhower. Trece días después del atentado de la CIA contra el vapor francés “La Coubre”, que provocó una centena de muertos en el puerto de la Habana, este Presidente dio su acuerdo escrito, el 17 de marzo de 1960, para la apertura de campos de adiestramiento anticastristas. Unos meses antes de su partida de la Casa Blanca, su gobierno había considerado, en abril de 1960, “ reducir los ingresos monetarios y los salarios reales y provocar el hambre, la desesperanza y el derrocamiento del gobierno». En julio pasó a actos, decretando el embargo sobre el petróleo y los productos de azúcar cubanos, y en octubre, impuso un embargo parcial prohibiendo toda exportación de los Estados Unidos a Cuba, excepto medicinas y alimentos no subvencionados. Lo siguiente, lo conocemos, y los cubanos lo sufren desde hace medio siglo.

Sinceramente, Señor Presidente, esperábamos de su parte una ruptura con la política de sus predecesores. No ha sido el caso, cada año, ha votado usted la continuación del bloqueo contra Cuba, a pesar de la oposición de casi todos los países del mundo. Intentó ahogar a Cuba por todos los medios, sin siquiera cumplir con las leyes internacionales. La Convención de Ginebra prohíbe el embargo de medicinas, incluso en tiempo de guerra, pero su país niega la venta de medicamentos a Cuba.

La hostilidad de los Estados Unidos hacia Cuba no ha cesado desde hace más de cincuenta años. Esta política agresiva causó grandes daños al pueblo Cubano. Los Cinco, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino y René González ayudaron a su país para hacer fracasar los maquiavélicos planes apoyados desde las instancias más altas de su país. Hasta ahora, no ha hecho nada usted para devolver la libertad a estos patriotas Cubanos. La condena a estos hombres es una monstruosidad de un cinismo total.

Esta obsesión de los gobiernos de los Estados Unidos por destruir el régimen cubano, también explica por qué, cuando la prensa Estadounidense se refiere a los Cinco, siempre escribe: “los cinco espías cubanos”. Esto revela la duplicidad notoria entre las organizaciones terroristas y el Gobierno de los Estados Unidos. Esta duplicidad fue denunciada en el alegato de cada uno de los Cinco, después de sus veredictos, en el año 2001

Aquí tiene un extracto del alegato de Antonio Guerrero: «…Cuba jamás ha atentado contra la seguridad nacional de los Estados Unidos ni cometido un acto de agresión ni de terrorismo contra este país;

Quiere profundamente la paz y la tranquilidad y desea las mejores relaciones entre ambos pueblos. Ha demostrado que admira y respeta al pueblo norteamericano.

“Cuba no es un peligro militar para los Estados Unidos”, declaró en esta Sala el Almirante Carroll.

El peligro militar para los Estados Unidos que ofrece Cuba es “cero”, testificó el General Atkinson.

Incuestionable es el derecho de mi Patria —como el de cualquier otro país— a defenderse de quienes intentan hacer daño a su pueblo. Compleja, difícil ha sido la tarea de frenar estos actos terroristas, porque estos han gozado de complicidad o indolente tolerancia de las autoridades.

Mi país ha hecho todo lo posible por advertir al gobierno norteamericano de los peligros de estas acciones, para lo cual se han usado canales oficiales; discretos o públicos. Pero nunca se ha podido lograr una cooperación recíproca.

En la década del noventa, alentados por el derrumbe del campo socialista, grupos terroristas intensificaron sus actividades contra Cuba. Era, según sus criterios, la tan esperada hora para crear el caos final, aterrorizar al pueblo, desestabilizar la economía, dañar la industria del turismo, fomentar la crisis y dar el golpe de muerte a la Revolución Cubana.

¿Qué podía hacer Cuba para defenderse y estar prevenida de los planes terroristas en su contra?

¿Qué podía hacer en aras de evitar un conflicto de mayor magnitud?

¿Qué opciones tenía para salvaguardar la soberanía y la seguridad de sus hijos?

Una de las formas posibles de impedir los actos brutales y sangrientos, de evitar que el sufrimiento creciera con más muertes, era actuar en silencio.

No quedó otra alternativa que contar con hombres que —por amor a una causa justa, por amor a su Patria y a su pueblo, por amor a la paz y a la vida— estuvieran dispuestos a cumplir, voluntariamente, ese honroso deber en contra del terrorismo. Alertar del peligro de agresión… »

Sr. Presidente usted, debe cambiar la actitud de los Estados Unidos hacia Cuba. Ha llegado la hora de pasar esta página poco gloriosa en la historia de los Estados Unidos. Cuba es un país soberano, lo quieran o no, unos nostálgicos del período antes de la Revolución.

Un acto de reciprocidad humanitaria es posible para iniciar nuevas relaciones entre ambos países. Sería suficiente devolver a los Cinco en su país a cambio de la liberación de Alan Gross. Los Cinco ya pagaron un alto precio, con más de 13 años presos. Alan Gross, condenado a 15 años de prisión por espionaje ha sido encarcelado desde hace dos años en Cuba.

Tal gesto, honraría, Señor Presidente, a su país que, tantas veces ha violado la soberanía de Cuba.

Reciba, Señor Presidente, la expresión de mis sentimientos humanistas más sinceros.

Jacqueline Roussie

Monein 64360 (Francia)

Copias a: Señoras Michelle Obama, Nancy Pelosi, Hillary Clinton, Kathryn Ruemmler, Janet Napolitano Señores Harry Reid, Eric Holder, Pete Rouse, Rick Scott, John F. Kerry y el Embajador de EE.UU. en Francia.

PD: Acabo de saber que Roberto González, hermano de René está gravemente enfermo.

Por favor, Señor Presidente, ¡deje a René ir a visitar a Roberto!

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